¿Jurassic Park? Científicos del MIT desarrollan un polímero similar al ámbar para almacenar ADN a largo plazo


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En un avance significativo para el almacenamiento de información, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han desarrollado un polímero similar al ámbar capaz de preservar ADN a largo plazo. Este nuevo material, bautizado como "xeropreservación reforzada termoestable" o simplemente T-REX, ofrece una alternativa asequible y respetuosa con el medio ambiente para conservar desde genomas humanos hasta archivos digitales.
La inspiración para este proyecto provino de la icónica película Jurassic Park, en la que la resina de un árbol prehistórico atrapa un mosquito que había extraído sangre de un dinosaurio. Con el paso de millones de años, esa resina se convierte en ámbar, preservando las instrucciones biológicas de las criaturas. Los investigadores del MIT buscaron replicar este proceso natural para encontrar una forma escalable y económica de conservar datos genéticos.
Actualmente, los genetistas utilizan la congelación para almacenar ADN, pero este método requiere grandes cantidades de energía y una logística compleja de componentes líquidos. El costo de materiales y electricidad puede ser prohibitivo para los pequeños laboratorios que deseen adentrarse en la genética. En cambio, el T-REX permite el almacenamiento a temperatura ambiente y protege las moléculas de daños causados por accidentes durante la manipulación o por filtración de agua.


El T-REX es capaz de encapsular ADN de longitud variable, desde algunas decenas de nucleótidos hasta un genoma humano completo. Para poner a prueba su eficacia, el equipo del MIT almacenó una copia de la Proclamación de la Emancipación, el logotipo del MIT y una copia del tema musical de Jurassic Park compuesto por John Williams.
Las biomemorias, como el T-REX, son una tendencia en el campo de la electrónica debido a la creciente preocupación de que el ritmo de creación de datos en todo el mundo eventualmente superará la cantidad de espacio de almacenamiento disponible. El ADN es en sí mismo un medio de almacenamiento natural muy eficaz, ya que guarda información de manera similar a las computadoras, pero ocupa mucho menos espacio. Mientras que los microprocesadores codifican texto en bits (0 y 1), la molécula de ADN utiliza cuatro nucleótidos (A, T, G y C) para preservar las instrucciones de un ser vivo.
Según el MIT, toda la información del mundo podría caber en una taza de café llena de ADN, si se usan los nucleótidos G y C para representar el 0, mientras que se toman los A y T para formar el 1. En 2019, el Wyss Institute afirmó que era posible guardar 36 millones de copias de la película Vengadores: Endgame en un gramo de ADN.
Aunque el aprovechamiento del ADN como medio de almacenamiento es prometedor, la contención y protección de la molécula son áreas que aún deben desarrollarse. Algunas startups han creado tarjetas especiales con un valor de mil dólares, pero el MIT propone usar polímeros similares al ámbar como una solución más accesible.
James L. Banal, uno de los autores de la investigación, reflexiona sobre la importancia de preservar la información genética: "¿Por qué no preservamos el registro maestro de la vida para siempre? Dentro de diez o veinte años, cuando la tecnología haya avanzado mucho más de lo que podríamos imaginar hoy, podremos aprender más y más cosas".
El desarrollo del T-REX por parte de los científicos del MIT abre nuevas posibilidades para el almacenamiento a largo plazo de ADN y archivos digitales. Este avance no solo tiene implicaciones para la preservación de la información genética, sino que también podría revolucionar la forma en que almacenamos y protegemos nuestros datos en un mundo cada vez más digitalizado. A medida que la tecnología continúe evolucionando, es probable que veamos más innovaciones inspiradas en la naturaleza, como el T-REX, que nos permitan enfrentar los desafíos del futuro.
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