El baile del poder: Milei y Macri en una danza política de acercamientos y distanciamientos


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En el turbulento escenario político argentino, la relación entre el presidente Javier Milei y el ex mandatario Mauricio Macri se ha convertido en un fascinante juego de ajedrez, donde cada movimiento es observado con atención por aliados y adversarios por igual. Como en el popular juego de la oca, esta dinámica se caracteriza por avances y retrocesos constantes, dibujando un panorama político en constante evolución.
El último movimiento en este intrincado baile político ha sido la designación de María Tettamanti como nueva secretaria de Energía, una decisión que parece haber distendido momentáneamente las tensiones entre La Libertad Avanza (LLA) y el PRO. Este nombramiento, avalado orgánicamente por primera vez por Macri, surge como resultado de negociaciones que involucraron a Santiago Caputo, el influyente asesor del Ejecutivo, y representa un paso significativo en la compleja relación entre ambas fuerzas políticas.
Sin embargo, sería prematuro interpretar este acuerdo puntual como el inicio de una alianza sólida. Desde el entorno de Macri se apresuran a aclarar que "no hay una discusión sobre la política energética" y que aún está por verse cómo funcionará esta nueva incorporación. Esta cautela refleja la desconfianza latente que persiste entre ambos sectores, a pesar de los aparentes acercamientos.


La figura de Santiago Caputo emerge como un factor crucial en esta ecuación política. Percibido por el macrismo como "anti PRO" y "anti Macri", el asesor principal de Milei juega un papel fundamental en la toma de decisiones del Ejecutivo. La relación entre Caputo y Macri alcanzó su punto más tenso meses atrás, cuando la oposición y los aliados, especialmente el macrismo, rechazaron el DNU que asignaba $100.000 millones adicionales y discrecionales a la SIDE, un área bajo la influencia de Caputo.
Este episodio subraya las profundas divergencias que existen en cuanto a la visión de gobierno y la distribución del poder. Mientras Milei centraliza la toma de decisiones, delegando principalmente en el área económica, Macri y el PRO buscan un mayor nivel de participación e influencia en las políticas del Ejecutivo.
La reciente visita de Macri a Mar del Plata ofrece pistas interesantes sobre su posicionamiento actual. En sus encuentros con funcionarios locales y empresarios, el ex presidente mostró una sorprendente afinidad con el discurso libertario, refiriéndose al ministro de Economía como su "amigo 'Toto' Caputo" y hablando positivamente sobre la "estabilidad de la macro". Esta aparente alineación con el relato oficialista podría interpretarse como un intento de Macri de mantener su relevancia en un escenario político cambiante, donde el espectro de centro-derecha parece estar siendo ocupado cada vez más por La Libertad Avanza.
Sin embargo, esta cercanía discursiva no se traduce necesariamente en una alianza sólida. El PRO, y Macri en particular, se encuentran en una encrucijada estratégica. Por un lado, comparten aspectos del programa económico y el plan de estabilización macroeconómica del gobierno. Por otro, mantienen serias reservas sobre la gestión diaria y temen ser absorbidos políticamente por LLA en las próximas elecciones.
Un factor clave en esta compleja ecuación es la Ciudad de Buenos Aires, considerada la "casa matriz" del PRO. Gobernada ininterrumpidamente por este espacio político desde 2007, la capital representa un bastión simbólico y económico que Macri y su partido no pueden darse el lujo de perder. La posibilidad de que Karina Milei, hermana del presidente y figura ascendente en LLA, busque desafiar la hegemonía del PRO en este territorio, añade una capa adicional de tensión a la relación entre ambas fuerzas.
El panorama se complica aún más cuando se considera la dinámica en el Congreso. La designación pendiente de los auditores de la Auditoría General de la Nación (AGN) se ha convertido en otro campo de batalla donde se miden fuerzas. Los rumores sobre posibles acuerdos entre La Cámpora y sectores del oficialismo para estas designaciones subrayan la fluidez y complejidad de las alianzas políticas en el escenario actual.
En este contexto, surge la pregunta sobre el futuro del PRO y su relación con el gobierno de Milei. ¿Logrará el partido fundado por Macri mantener su identidad y relevancia en un panorama político dominado por el discurso libertario? ¿O se verá obligado a una progresiva absorción por parte de LLA para mantener su influencia?
La respuesta a estas preguntas dependerá en gran medida de la habilidad de Macri para navegar estas aguas turbulentas. El ex presidente se encuentra en la delicada posición de tener que apoyar aspectos del gobierno de Milei para mantener su relevancia política, mientras intenta preservar la identidad y base electoral del PRO. Esta danza política requiere un equilibrio precario entre la colaboración y la diferenciación.
Por su parte, el gobierno de Milei enfrenta el desafío de mantener su ímpetu reformista mientras busca construir las alianzas necesarias para gobernar efectivamente. La incorporación de figuras cercanas al PRO, como en el caso de la Secretaría de Energía, podría interpretarse como un reconocimiento tácito de la necesidad de ampliar su base de apoyo político.
Sin embargo, estas incorporaciones no están exentas de riesgos para el proyecto libertario. Existe el peligro de que una excesiva apertura hacia cuadros técnicos y políticos del PRO diluya la identidad disruptiva que llevó a Milei al poder. El presidente y su círculo íntimo deberán calibrar cuidadosamente cada movimiento para mantener el equilibrio entre la gobernabilidad y la fidelidad a su base más ideológica.
El escenario político argentino se perfila así como un tablero en constante movimiento, donde las alianzas y enemistades pueden reconfigurase rápidamente en función de intereses coyunturales. La relación entre Milei y Macri, con sus avances y retrocesos, se erige como un símbolo de esta nueva realidad política, donde las etiquetas tradicionales de oficialismo y oposición se difuminan en favor de un pragmatismo táctico.
De cara al futuro, varios factores serán cruciales para determinar el rumbo de esta relación. El desempeño económico del gobierno de Milei será sin duda un elemento central. Si las políticas de estabilización comienzan a mostrar resultados positivos, el PRO podría verse tentado a acercarse más al oficialismo para capitalizar estos logros. Por el contrario, si la situación económica se deteriora, es probable que veamos un mayor distanciamiento y críticas más abiertas por parte del macrismo.
Otro factor a considerar será el comportamiento de la base electoral de ambos espacios. ¿Lograrán LLA y el PRO mantener el apoyo de sus votantes tradicionales mientras buscan expandir su influencia? La respuesta a esta pregunta podría determinar la viabilidad de una alianza más estrecha o, por el contrario, forzar una competencia más abierta entre ambas fuerzas.
Las elecciones de medio término del próximo año se perfilan como un momento crucial en esta dinámica. Será la primera prueba electoral significativa para el gobierno de Milei y un termómetro importante para medir la fortaleza del PRO como fuerza política independiente. El resultado de estas elecciones podría reconfigurar completamente el mapa de alianzas y oposiciones en la política argentina.
En última instancia, la relación entre Milei y Macri, entre LLA y el PRO, es un reflejo de las transformaciones profundas que está experimentando el sistema político argentino. La irrupción de nuevas fuerzas y discursos ha sacudido los cimientos de la política tradicional, obligando a todos los actores a repensar sus estrategias y posicionamientos.
Mientras tanto, el país observa con atención cada movimiento de este intrincado baile político. La pregunta que flota en el aire es si esta danza de acercamientos y distanciamientos entre Milei y Macri logrará traducirse en políticas efectivas para abordar los desafíos estructurales de Argentina, o si quedará como otro capítulo más en la larga historia de promesas incumplidas y oportunidades perdidas de la política nacional.
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