Motosierra en Cancillería: Werthein reorganiza embajadas y jubila diplomáticos en 2025


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La administración de Javier Milei avanza con una profunda reestructuración del servicio exterior argentino, marcando un punto de inflexión en la gestión diplomática del país. El ministro Gerardo Werthein implementa cambios significativos que incluyen la unificación de sedes diplomáticas y la aplicación estricta de las normativas jubilatorias para el cuerpo diplomático.
La primera medida destacada es la consolidación de las representaciones diplomáticas en Montevideo, donde Argentina mantenía dos sedes separadas: la embajada tradicional y la representación ante la Alianza Latinoamericana para la Integración. Esta decisión provocó el regreso a Buenos Aires del embajador Martín García Moritán, quien superaba la edad jubilatoria establecida por la normativa vigente.
La transformación responde a una visión moderna de la diplomacia internacional y a la necesidad de optimizar recursos. Fuentes cercanas al ministerio señalan que la tendencia global apunta hacia la unificación de representaciones diplomáticas, un modelo que Argentina adopta ahora en búsqueda de mayor eficiencia administrativa y reducción de gastos operativos.


En el frente europeo, la representación argentina en Madrid atraviesa un momento de redefinición estratégica. Tras la normalización de las relaciones bilaterales con España, que experimentaron tensiones iniciales durante el gobierno de Milei, la Cancillería evalúa designar a un empresario de alto perfil para liderar la embajada, siguiendo la línea de privilegiar el aspecto económico-comercial en las relaciones exteriores.
Un aspecto central de la reforma es la implementación rigurosa del régimen jubilatorio para el personal diplomático. La normativa establece límites de edad específicos: 65 años para diplomáticos regulares, 67 para ministros y 70 para embajadores. Esta medida afectará a más de treinta funcionarios que actualmente superan estos límites, aunque se contempla la posibilidad de convocatorias especiales para misiones específicas.
La renovación busca también alinear al cuerpo diplomático con las directrices de política exterior establecidas por el Ejecutivo. Las autoridades enfatizan que los representantes diplomáticos deben ejecutar las políticas definidas por la presidencia, independientemente de sus opiniones personales, como lo establece la Ley de Servicio Exterior.
En el aspecto económico, la reforma aborda las disparidades salariales dentro del servicio exterior. Funcionarios del ministerio señalan que los diplomáticos perciben remuneraciones significativamente superiores a las del mercado privado, situación que el gobierno considera necesario revisar en el contexto de la política de austeridad fiscal.
La transformación de la Cancillería se produce mientras el ministerio coordina la próxima visita del presidente Milei a Washington, donde participará en la ceremonia de asunción de Donald Trump. Este viaje representa una oportunidad para mostrar el nuevo perfil de la diplomacia argentina en el escenario internacional.
La reestructuración del servicio exterior argentino refleja un cambio paradigmático en la gestión diplomática, priorizando la eficiencia administrativa y la optimización de recursos. Esta transformación busca modernizar la representación internacional del país, adaptándola a las necesidades contemporáneas y a las restricciones presupuestarias actuales.
Los cambios implementados por Werthein marcan el inicio de una nueva era en la diplomacia argentina, caracterizada por un enfoque pragmático y orientado a resultados. La reforma pretende establecer un servicio exterior más ágil y eficiente, capaz de responder efectivamente a los desafíos de la política internacional contemporánea mientras mantiene un estricto control sobre el gasto público.






