Melconian alerta sobre inflación y dólar: "El plan Milei necesita hoja de ruta"
Carlos Melconian realizó un exhaustivo análisis sobre la situación económica argentina, destacando la ausencia de un programa claro para la eliminación del cepo cambiario y cuestionando la estrategia actual del gobierno en materia monetaria. Durante una entrevista televisiva con Jonatan Viale, Melconian enfatizó la necesidad de establecer objetivos concretos en política cambiaria, más allá de las declaraciones generales sobre la espera de mejores condiciones inflacionarias o nuevos acuerdos con el FMI.
El experto señaló que resulta insuficiente vincular el levantamiento de las restricciones cambiarias a variables como la disminución de la inflación o potenciales préstamos del Fondo Monetario Internacional. Argumentó que la administración actual debe presentar una planificación detallada que defina claramente el régimen cambiario al que aspira. En particular, criticó la ambigüedad del concepto de "competencia de monedas", sugiriendo que la bimonetariedad requiere un trabajo sistemático y deliberado para su implementación efectiva.
Respecto al debate sobre el valor del peso, Melconian ofreció una perspectiva matizada. Explicó que si bien no existiría un atraso cambiario significativo con la cotización actual, el proceso de convergencia y los fundamentos por los cuales se intenta reducir el tipo de cambio podrían generar efectos adversos en la economía. Cuestionó especialmente lo que denominó un "encaprichamiento" con alcanzar determinados objetivos inflacionarios, advirtiendo sobre las consecuencias de forzar estos resultados.
En materia inflacionaria, el economista proyectó que el índice de enero podría ubicarse alrededor del 2,5%, aunque reconoció la posibilidad de que sea levemente inferior, como sugirió el ministro Caputo. Sin embargo, enfatizó que la verdadera preocupación radica en la disparidad entre diferentes categorías de precios, particularmente en lo referente a servicios regulados y tarifas pendientes de actualización, herencia de políticas anteriores.
Al abordar la situación fiscal, Melconian destacó que la reducción de subsidios podría contribuir positivamente a la disminución del gasto público, permitiendo eventualmente una baja en la presión impositiva. No obstante, advirtió sobre la existencia de sectores con dinámicas propias de precios, como los servicios privados, que podrían mostrar resistencia en un proceso de estabilización.
El panorama financiero internacional también ocupó un lugar central en su análisis. Señaló que Argentina enfrenta compromisos por aproximadamente 18.000 millones de dólares para 2025, en un contexto de tensión en el mercado cambiario. Considerando las reservas negativas, estimó que el país necesita generar o conseguir financiamiento por unos 23.000 millones de dólares.
En relación con el Fondo Monetario Internacional, Melconian subrayó que un nuevo acuerdo resultaría significativo no solo por los recursos financieros, sino como señal de las intenciones gubernamentales para afrontar los vencimientos futuros. Sin embargo, aclaró que el énfasis debería estar en la capacidad del acuerdo para facilitar el financiamiento de los compromisos existentes, más que en su utilización para resolver cuestiones como el cepo cambiario o los pasivos del Banco Central.
El economista también observó que las medidas recientes para incentivar la liquidación de exportaciones podrían representar un adelanto de ingresos futuros, comparándolas con estrategias similares implementadas durante la gestión anterior. Esta observación se enmarca en su preocupación más amplia sobre la sostenibilidad de las políticas económicas actuales y la necesidad de establecer fundamentos sólidos para el crecimiento, incluyendo el ingreso de capitales e inversiones en sectores estratégicos como Vaca Muerta.
A lo largo de su exposición, Melconian mantuvo una postura crítica pero constructiva, reconociendo la importancia del superávit fiscal como condición necesaria, aunque no suficiente, para la estabilización económica. Su análisis sugiere que el éxito del programa económico actual dependerá de su capacidad para establecer bases sólidas y sostenibles, más allá de los resultados inmediatos en indicadores específicos.
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